Bueno, bueno, bueno, ¡que estoy de vuelta otra vez! Os voy a contar el motivo por el cual no he estado por aquí las últimas semanas y os aseguro que la semana que viene también publico.

De hospitales, mentiras y el motivo por el que suceden las cosas

Lo sé, lo sé, lo sé, llevo semanas sin publicar nada y sin lugar a dudas es culpa mía ya que he estado procrastinando de nuevo. Reabro el blog y a las pocas semanas dejo de usarlo otra vez, no tengo perdón, lo sé, pero os prometo que tengo muy buenas excusas para ello. Bueno, no son tanto excusas como buenos motivos de peso para no poder publicar, dije yo en mi afán de defenderme.

He pasado unas semanas de hospitales, aunque mejor dicho debería decir de hospital ya que todas las veces ha sido en el mismo. Todo empezó a mitades de febrero cundo operaron a una amiga, la operación salió bien y de hecho a día de hoy ya ha vuelto al trabajo, aunque dentro de poco la tienen que operar de nuevo aunque en este caso la recuperación no será tan rápida. Tras la operación le dieron el alta al día siguiente y volvió a su casa, durante el tiempo que estuvo allí fui a verla en un par o tres más de ocasiones, fue imposible hacerlo más.

Recuerdo muy bien el último día que fui ya que es cuando empezó el caos, sí, esa es la mejor palabra para definirlo. Mientras estaba en su casa me llamó mi madre para decirme que desde el hospital habían avisado para ingresar a mi padre esa misma noche y que además a ella iban a hacerle una resonancia magnética a la mañana siguiente. Tuve que irme corriendo de allí para llegar lo antes posible a mi casa, durante el camino no dejaba de preguntarme como pueden torcerse tanto las cosas en un instante, vamos, estaba intentando descifrar la naturaleza del universo.

Llegué a mi casa una hora después de la llamada y como siempre vinieron a recibirme mis perros, pero no todo estaba como siempre. Zeus saltaba como cada vez que llego a casa, no paraba, saltaba y nada más tocar el suelo otra vez, sin embargo tenía una mancha roja en la pata. Alrededor suyo, por el suelo, habían pequeñas gotas de sangre esparcidas por todas partes. Creo que no quedo ninguna parte de la casa que no tuviera sangre por el suelo, por poca que fuera. Mi madre me dijo que acaba de hacérselo hacía cosa de un minuto, por lo que con rapidez le vendé la pata y convencí  mi madre de que teníamos que ir corriendo al veterinario. Cuando llegamos nos atendieron, Zeus se había rajado la uña y por eso sangraba tanto. El pobre todavía lleva la pata vendada ya que la uña no se ha podido cortar todavía lo suficiente. Sin embargo, a pesar de ir con la pata vendada sigue siendo el perro más feliz que he visto nunca, en el tweet que os dejo podéis verlo, es del día después de hacerse esa herida.

Volvamos a mi padre, lo ingresaron aquella noche tal y como os he dicho, acabó estando en el hospital cerca de tres semanas. Mientras estuvo allí le estuvieron haciendo pruebas cada día, por mi parte estuve yendo a diario mañana y tarde para hacerle compañía para así también poder hablar con los médicos. Los días fueron pasando así, uno tras otro, yo gastaba mucho tiempo allí y la verdad es que el que tenía libre no me apetecía estar escribiendo. Iba cansado, mucho, prefería dedicarme a jugar o a ver alguna de las muchas series que sigo antes que sentarme frente al ordenador a pensar que escribir.

Pasadas las tres semanas mi padre salió del hospital y todo iba bien. Le habían dicho que estaba bien de todo, así que estaba que trinaba ya que lleva años diciendo a la gente que está muy mal para llamar su atención, vamos que mentía como un bellaco. Os seré sinceros, bien del todo tampoco está, las piernas le fallan y se cae de tanto en tanto, pero ni por asomo está de mal como el lo pinta. Además de que aunque lo estuviera tampoco lo creería tras años de oír a diario lo mal que dice que está. Incluso cuando mi madre pasó por un cáncer tuvo la desfachatez de decir en varias ocasiones que él si que estaba mal y no ella. Por cosas como esa se que miente, las mentiras son muy malas si no sabes atarlas en corto, es importante mantenerlas bajo control todo el tiempo.

Pasó una semana de que mi padre saliera del hospital y cayó por el hueco de las escaleras, fueron tres metros de caída. Quedó inconsciente y sangraba por la boca. Mi madre llamó a la ambulancia, cuando los técnicos sanitarios llegaron lograron devolverle la consciencia para así llevárselo al hospital. Pasó allí otra semana más, por suerte no se rompió nada con semejante caída.

Volvió a casa, y como en tantas otras ocasiones mostró como es en realidad. Discutió un buen rato durante los tres días siguientes, sin faltar a la discusión de la mañana y la de la tarde, para lograr salirse con la suya. No quería hacer caso a la recomendaciones del médico, ni a una sola. Al final le concedimos el capricho porque sino la convivencia era imposible. Cuando logró lo que quería salió a la calle y empezó a decir a la gente que le obligábamos a hacer cosas absurdas (como por ejemplo que esté tranquilo en casa, sin subir ni bajar escaleras) y diciendo que lo empujamos por el hueco de las escaleras. Otra mentira más. Siempre mentiras y sin embargo la gente prefiere creerle a él la mayor parte de las ocasiones.

Siempre hay un motivo por el que suceden las cosas, os lo aseguro. No es nada divino, ni el destino, ni ningún tipo de fuerza extrasensorial que decida que nos va a suceder. Todas esas opciones me parecen de lo más absurdas, están en contra de todo en lo que me reafirmo. Las cosas pasan por… Un conjunto de variables a las que no tenemos acceso. Os voy a poner de ejemplo el día que fui a ver a mi mejor amiga. Cuando me llamó mi madre fue el resultado de diferentes variables, la semana anterior una doctora había solicitado que se le hiciera una resonancia magnética, en cuanto el lugar en el que hacen la prueba vieron que tenían un hueco para otro paciente pues la llamaron. Lo de mi padre es más de lo mismo, llevábamos esperando mes y medio para que lo ingresaran, esperando a que hubiera una cama libre  y cuando la hubo llamaron. Todo fue el mismo día, sí, pero no por ello dejan de ser un micro conjunto de variables. Lo más probable es que ahora mismo ya haya activado algunas variables que tendrán repercusión de aquí a dos o tres meses  ni tan siquiera lo sé todavía.

Bueno, dicho todo esto… El blog retoma su actividad normal, ¡espero que todo os vaya bien y esas variables os dejen vivir!