Nadia sigue leyendo el libro negro mientras Abel y la pequeña Laura la escuchan. ¿Lograran sacar algo en claro de lo que escribió el anciano Jacobo hace tiempo?

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Nadia dejó de leer para ver a una expectante Laura, inmóvil esperando a que siguiera con la lectura, cuando movió la cabeza para mirar a Abel. Parecía petrificado, sin pestañear, al igual que la niña pero los motivos eran muy distintos, sus ojos se habían oscurecido, estaba aterrorizado. Nadia cerró el libro, Laura al fin se movió pero él no.

–¿Abel? –Nadia le rozó el brazo y un escalofrío recorrió su cuerpo, tras eso Abel empezó a parpadear–. Tenemos que irnos, rápido –añadió estirándole del brazo.

–No creo que haga falta –dijo Abel. Nadia abrió los ojos sorprendida mientras lo miraba–. El Ojo, el que nombra Jacobo, seguro que ya nos ha visto, si murió aquí quizá fue porque lo vio. Además, recuerda aquella casa en la colina, estaba llena de ojos, y también hemos estado en el otro pueblo, en el que llegamos.

–Pero puede que no nos haya visto, no tiene porque haberlo hecho.

Laura se acercó y cogió el libro de la mano de Nadia. Luego se alejó.

–El libro se queda –dijo antes de que Nadia preguntase, ella la ignoró en ese momento. Lo que quería era alejarse de allí.

–Pero es que eso no es lo único –dijo Abel temblando–. Antes cuando he perdido el conocimiento un ojo me miraba… ¡estoy seguro de que era ese! No puede ser otra cosa, además, sabes que desde lo de Ainara he tenido pesadillas con un ojo –Laura miró a Abel cuando pronunció el nombre de Ainara pero no dijo nada.

–Abel… Joder… Vale, nos quedaremos, pero cuando acabe de leer el libro nos alejamos y pensamos que hacer. ¿De acuerdo? –Abel asintió–. Laura, ¿me puedes acercar el libro para que siga leyendo?

La pequeña se acercó a paso ligero mientras abrazaba el libro, cuando llegó donde estaba Nadia se lo entregó.

Pausa ojo2

Espero que hayas seguido mi consejo y te hayas alejado lo máximo posible de este lugar maldito. Aunque lo que más espero, por encima de todo, es que Él no te haya visto, que no sepa que te encuentras leyendo este diario.

Lo que quiero contarte es todo lo que sucedió aquí cuando era más joven, pero antes de eso debo contarte como empezó todo, pues ¿qué es una historia sin principio? Quizá no es el mejor principio de todos pero es el único que conozco, el que me contaron a mí muchos años atrás.

La historia ha ido pasando de padres a hijos durante generaciones, nadie sabe exactamente cuántas. Mis padres sabían cuando llegó el Ojo aquí pero desconocían por completo su origen, yo al igual que ellos también lo desconozco. Todo empezó hace mucho tiempo, más del que puedas imaginar.

Lo primero que supo mi gente del Ojo fue hace más de setecientos años. Llegó en una época de caos, de guerra, y vino rodeado por su séquito. Sus sirvientes eran musulmanes y todos los lugares que pasaron en aquella época se vieron envueltos en sangre y muerte. No les importaba a quien matar, si encontraban cristianos mataban cristianos y si lo que encontraban eran musulmanes también acababan con sus vidas.

Esa fue su historia durante largos años, por ello un numeroso grupo de personas se unió combatirlos, pues consideraron mejor morir luchando contra ellos que no sorprendidos en un asalto nocturno. Prepararon una emboscada en un prado, haciéndose pasar por campesinos desarmados que descansaban para poder seguir andando al día siguiente. El séquito se acercó hasta ellos ocultos en la sombra de la noche y cuando iban a acabar con la vida de aquellos nobles guerreros, estos se alzaron acabando con la vida de sus agresores.

Sin  embargo no estaban preparados para lo que encontrarían, no esperaban dar con el Ojo pues desconocían por completo su existencia. Tuvieron que actuar rápido y decidieron que lo mantendrían vigilado, que construirían un pueblo a su alrededor para guardarlo. Así lo hicieron, lo primero que empezaron a construir fue una iglesia de muros negros, en la cual guardarían el Ojo.

La iglesia que construyeron es justo en la que me encuentro, en la que estabas tú cuando has empezado a leer la historia de este pueblo. Él estuvo aquí más de cien años, hasta que algunos se dieron cuenta de que estaban siendo manipulados desde el principio. La iglesia, las casas, todo había sido construido según las instrucciones del Ojo y por esa misma influencia nunca lo habían intentado destruir.

Empezaron a construir una nueva celda, esta  subterránea, cuyas paredes recubrieron de hierro con la esperanza de evitar que pudiera seguir actuando. Cuando estuvo acabada, tuvieron que acabar con la vida de los amigos y familiares que seguían bajo  su influjo, pues no podían confiar en ellos. Una vez arrebataron las vidas de sus seres queridos cogieron el Ojo y lo trasladaron hasta la celda. Cuando lo tuvieron allí cerraron la puerta y la cubrieron con piedras, para que nadie más la encontrara.

Discúlpame por haber abreviado pero no recuerdo más de lo que pasó, llevo mucho tiempo sin oír o pensar en esa historia, pero hay una cosa que puedo decirte. Todo fue en vano, pues Él se acabó liberando.

Pausa ojo2

Jacobo dejó de escribir, la mano le dolía, llevada décadas sin coger una pluma para dejarla correr sobre el papel y por si fuera poco estaba debilitado. Se tumbó en el suelo, la dureza no le molestaba puesto que llevaba años usándolo como cama. Estuvo meditando sobre todo lo que le quedaba aún por contar, sobre la caída del pueblo y ante todo sobre el Ojo. Recordaba a la perfección el día en que lo vio, al igual que recordaba lo que pensó.

Primero fue el Ojo después llegó la muerte.

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