Mi nombre es Sombra y hoy os traigo una pequeña cosa que he escrito. Su nombre es Dolor y sangre, y es una pequeña confesión.

Hola a todos, mi nombre es Sombra (ojála) y poco a poco os iré trayendo aquí pequeñas cositas. Y ya está, las presentaciones nunca han sido lo mío.

dolorysangre

Hace tiempo yo era alguien normal, vivía de forma tranquila mi vida, sin excesivas preocupaciones. Bueno, en realidad las tenía al igual que todo el mundo supongo, sin embargo la soledad era mi fiel compañera. Es sorprendente como en un mundo lleno de personas y con un alto nivel de comunicación, alguien puede acabar completamente solo. No es algo que escogiera, de hecho tomaron esa decisión por mí. No quiero decir que no sea capaz de tomar mis propias decisiones, lo soy, pero qué podía hacer un pequeño niño ante el odio y desprecio de la gente que le rodeaba… Nada, o esa fue la respuesta que siempre encontré.

Una persona, tenga la edad que tenga, tiene difícil hacer frente a todo su mundo en soledad. Lo fui aliviando poco a poco, a base de imaginación, de hablar conmigo, de hablar con gente que imaginaba. Pero no nos mintamos, ese camino cuando no se tiene a nadie no sirve, por mucho que se quiera solo consigues ver lo que te hacen ver. La mente es como una espada en una forja, si la golpeas muchas veces la vas moldeando. Si los golpes van llenos de desprecio y de reproches, de hacerle saber a la persona cuan mala es, o lo estúpida que llega a ser… En definitiva si todo con lo que te forjan es con tus aspectos negativos, posiblemente más de los que tienes, lo que acaba saliendo es algo como yo. Alguien que intenta compensar su propia existencia ya que sabe que nunca debería de haberse dado. Una persona incapaz de ver nada bueno en si misma, lo más seguro es que eso sea porque en realidad es así, después de oír tanto tiempo cosas malas… ¿Qué otra cosa queda que tomarlas por la verdad?

Nada.

Lo peor viene cuando empiezan las voces te repiten a ti mismo todo lo que te han dicho con anterioridad, pero estas no se detienen ahí, además de todo lo que ya sabes que tienes de malo te dicen cosas nuevas. Las nuevas son… Se encargan de romperte por completo, las voces te conocen mejor que nadie y saben qué decir para que duela como nunca antes lo ha hecho. Si las otras eran verdad, ¿qué pueden ser estas que provienen de tu propia mente? Acaban siendo como leyes de tu vida, al fin y al cabo te van susurrando esas cosas siempre, sin importar el día o el momento, sin importar lo bien o mal que estés. Al final lo único que te queda es acurrucarte a solas en una oscuridad sin fin, esperando a que pase.

Tampoco funciona, las voces no callan, ni dejan de maquinar nuevas cosas que pueden decirte, al fin y al cabo viven siempre contigo, se aburren. Poco a poco te van sugiriendo que quizá algo de dolor físico ayude. Te niegas y les dices que no, tú no eres de ese tipo de gente que se autolesiona, tú no necesitas eso, no estás tan mal. Te repites eso una y otra vez, sin descanso pero… ¿Sabéis que acaba pasando al final? Las voces ganan, estaban destinadas a ello. Lo pruebas, te golpeas, te cortas… Y descubres que es verdad, que eso aleja el dolor emocional. Lo que queda después es una espiral… Siempre el mismo proceso de dolor y sangre, pues a eso se resume tu mundo.